Allá por 1992, un niño de Knoxville presentaba al mundo su ópera prima: “Reservoir Dogs”, una obra pequeña e íntima en apariencia, pero enorme y trascendente en perspectiva. Era el nacimiento como director (y guionista) de Quentin Tarantino.

Aquel niño, que ya en ese momento se encontraba cruzando la orilla de su edad adulta, tiene ahora 52 años, pero sigue siendo un niño. Solo un crío atrapado en el cuerpo de un hombre es capaz de adorar al cine con la devoción y la inocencia que a Quentin le caracteriza, pero también con el ego y la osadía de un mocoso irritado, alguien que sigue empeñado en rememorar, referenciar y homenajear al cine para salvarlo de la industrialización que lo amenaza, cueste lo que cueste, y si hay que rodar su octava película en Ultra Panavision 70, el formato panorámico por excelencia, se hace. Todo sea por salvaguardar el recuerdo nostálgico de los clásicos y la densidad de atmósfera que se nos ofrece en la obra de la que hoy hablamos: “The Hateful Eight”.

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Aunque me haya tenido que conformar con la copia de 35 mm que se exhibe en el 99,99% de los cines de España, aplaudo cualquier iniciativa que pretenda transformar la visita banal que supone hoy en día ir al cine en la mayoría de ocasiones, en un evento de proporciones ridículamente épicas. No puedo decir: “He visto la nueva de Tarantino en su formato original de 70 mm”, pero me encantaría poder decirlo y observar la reacción del que escucha, ya sea ésta un arrebato de envidia o la absurda obstinación de negar el concepto de que “ver la película en su formato original de 70mm” sea una hazaña, porque para mí lo es, obviando los debates existentes sobre si el formato es en realidad el adecuado para una obra que se desarrolla en su mayoría en interiores.

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Hablando ya de la película, de inicio nos encontramos con una terrorífica composición de Ennio Morricone, y de fondo, un paisaje nevado. Es prácticamente imposible no mencionar aquí a John Carpenter y a su obra maestra: “The Thing” (1982), de la que Quentin Tarantino se nutre, como en su momento hizo el propio Carpenter con las obras de Howard Hawks y John Ford. Ya lo dijo Pablo Picasso: “Los grandes artistas copian, los genios roban”. Si en “The Thing” lo primero que observábamos era a la muerte en forma de perro lobo huyendo del hombre a través de la nieve, aquí Tarantino nos muestra la figura de un crucificado de madera siendo enterrada por la nevada, a la par que la diligencia de nuestros protagonistas se acerca desde el horizonte. Lo que se insinúa me parece, cuanto menos, perturbador.

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El título de la película en español, “Los odiosos ocho”, no agrada en absoluto al oído ni a la vista, pero sí que refleja a la perfección el sentimiento general que ahonda en uno conforme avanza la trama, ya que el guion, del propio Tarantino, se encarga de reunir en una cabaña a la peor calaña posible, un reparto coral que, de manera impecable, canaliza los despojos y las miserias que asoman tras una guerra civil, mostrando un fiel reflejo de la sociedad norteamericana en la época de la reconstrucción. ¡Y qué diálogos! Me encantaría pasarme horas y horas viendo a Kurt Russel, Samuel L. Jackson, Jennifer Jason Leigh y Walton Goggins charlando en una diligencia, con esa ventisca asomándose amenazante por la ventana, como si de un diluvio purificador se tratase, dispuesta a borrar del mapa de los EEUU todo resto de su afrentosa historia reciente: el racismo palpable y repulsivo que ya pudimos ver en “Django” (2012), la cortante desconfianza que siente el hombre hacia la mujer, los vestigios de una rivalidad absurda entre los que luchaban por el Norte y los que lo hicieron en el Sur, el pésimo sentido de la justicia que se aplicaba en el no tan lejano oeste, etc.

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Todo este cóctel de personajes va acumulando tensión, y nosotros los espectadores, vamos notando como crece la intriga desde lo profundo de nuestras tripas, como si nos estuviesen leyendo en voz alta una novela de Agatha Christie. De hecho, el propio Tarantino, asiduo a aparecer en sus películas realizando algún cameo, nos narra en varias partes de la obra lo que ha acontecido durante sus elipsis en fundido a negro. La estructura en capítulos también ayuda a relajar, aunque sea por momentos, la atmosfera insoportable que se va creando, como si se dejara salir algo de aire de la olla a presión donde se cocina un estofado caliente para evitar que se queme.

El Tarantino más maduro posible, dentro de su innegable condición de niño eterno, nos regala este intrigante y maravilloso western, en un ejercicio de estilo aún más perfeccionado, ofreciendo una lección sobre puesta en escena gracias a un montaje maravilloso y a una fotografía que, seguramente, sea aún más fascinante en su formato original, pero que sigue siendo harto disfrutable en el formato convencional que nos ofrecen en la mayoría de cines. Y no se me puede olvidar hablar de la violencia. Vuelven las torturas sexuales, tan divertidas como repugnantes, con Tarantino abrazando una vez más lo explícito del ensañamiento en los asesinatos, con más sangre y sesos desparramados por el suelo que nunca.

Dice Tarantino que su filmografía constará de 10 películas. Ni una más, ni una menos. Ojalá todas ocupen 7 kilómetros de celuloide. Solo quedan dos. No se las pierdan.

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“No one said this job was supposed to be easy”.

 

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3 comentarios en ““The Hateful Eight”

  1. Me ha gustado tu pequeño homenaje ya que soy de la opinión que todo lo que sea transgredir, en cualquier ámbito, es muy refrescante y Tarantino se sitúa a la cabeza de los transgresores en el mundo del cine. Sin embargo también creo que a estas alturas su transgresión ya se ha “acomodando” tanto que hace tiempo que ha dejado de serlo!

    Más de lo mismo en sus ( prácticamente idénticas ) ocho películas es muestra inequívoca de que ya va necesitando urgentemente volver a empezar a transgredir… y esta vez de sus propias normas cinematográficas!

    Personalmente me gustaría mucho que su novena y décima películas mantuvieran viva su marca de identidad PERO en un “envase” totalmente renovado. Que fuera capaz de volver a sorprender, como lo hizo con sus dos primeras obras maestras, pero que lo haga con un viraje radical en TODO. En todo menos en su virtuosismo para mantenernos interesados en el dialogo y la acción.

    A estas “alturas de la película” creo que si fuera capaz de hacer una completamente “normal” , conservando únicamente el inconfundible “aroma Tarantino” en sus diálogos y desenlaces inesperados como “marca de la casa” ESO si que seria transgresión!!! Sus clichés repetitivos de “humor” gore y el exceso de casquería ya no tienen nada de transgresor ni refrescante. Mas bien todo lo contrario y contra eso debería revelarse él mismo en sus próximas entregas!

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    1. Lo primero de todo, me alegro de que te haya gustado Pepe, y gracias por comentar.

      Comparto tu opinión de que Tarantino es un transgresor, pero no creo, ni mucho menos, que se haya acomodado en ningún momento a lo largo de su filmografía, y mucho menos ahora, cuando está realizando un estudio de la génesis de su país que es digna de todos los elogios que recibe y más.

      Las películas de Tarantino son muy fáciles de reconocer, lo que a veces juega en su contra. Esos “clichés” que tú comentas, para mí son en realidad el sello inconfundible de un autor con un ego y un talento tremendamente remarcables en esta etapa de cine contemporáneo.

      Como digo en el texto, Tarantino es un niño grande que ama al cine, y eso que puedes confundir con relajación, es en realidad maduración, tanto en el proceso creativo de sus películas más recientes como en el género elegido para ellas o en la manera en que perfecciona y potencia sus virtudes más destacadas.

      No creo que alguien EMPEÑADO en sacar una película en un formato olvidado por las grandes productoras con tal de que la gente vaya al cine a disfrutar de una experiencia única sea alguien que se ha acomodado en esto de transgredir, aunque realmente, a estas alturas de su carrera, ni siquiera lo necesite.

      Un saludo y espero que te pases por aquí de nuevo.

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  2. Me encanta Tarantino, pero en esta pelicula casi echo hasta la primera papilla… Es como las peliculas porno, donde es porno por el porno, aqui era sadismo y crueldad por crueldad, no me parece que fuera una peli donde se reflejaba un mundu violento, parece como echa a mala baba desde el fondo del alma. ¿Que le pasa a este hombre?. ¿Esta bien?

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