Recopilación de Terror: Hacia un Halloween de pesadilla.

Recopilación de Terror: Hacia un Halloween de pesadilla.

Halloween se acerca. La noche más terrorífica del año, donde el mal, por medio de brujas, zombis y demonios cobra vida para sacarnos del interior nuestros miedos más profundos, y, por qué no, algún que otro gritito histérico.

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El famoso grito de Marion Crane en Psicosis.

Qué mejor plan para amenizar el ambiente que ver una película de Terror, un género maltratado desde sus orígenes, considerado equívocamente desde siempre como uno de los “menores” del cine junto a la comedia y la acción, de serie B (como si eso conllevase ser de peor calidad) y que, tristemente, se encuentra en actual decadencia, ofreciendo un sin fin de películas de guión pobre, que viven de sustos en momentos perfectamente estudiados y que abusan tanto de las secuelas y precuelas como del trillado recurso del “Found footage”.

Traigo pues, este post, con la esperanza de revitalizar, aunque sea por una noche (o varias, que hay pelis para un rato), ese maravilloso género de lo fantástico. Absténganse de seguir leyendo fans de películas de Terror de usar y tirar, de esas que revientan taquillas y matan neuronas. Vamos a hablar de películas mayúsculas, donde se respira terror y amor por el cine a partes iguales, buscando dar vida a los miedos que siempre han atormentado al ser humano, más allá del simple y efectivo susto.

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Comenzamos como se debe comenzar siempre, desde los pilares, con dos clásicos: “Psycho” (1960) del maestro Alfred Hitchcock y “The Shining” (1980) del también maestro Stanley Kubrick (Muchos maestros van a aparecer en este post, pero es que todos lo son categóricamente). Dos décadas separan a estas maravillosas obras que buscaron despertar el miedo a través de los trastornos mentales y la locura: ¿Hay algo más terrorífico que el propio ser humano, en su infinita maldad? Semejantes, y a la vez diferentes, con explicación racional y sobrenatural, pero dos películas imprescindibles para los amantes del suspense y la, nunca mejor dicho, psicosis.

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Los fantasmagóricos pasillos de “El Resplandor”

“En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Así se presentaba en su momento “Alien” (1979) de Ridley Scott. Una obra donde el miedo lo provoca un alienígena asesino, pero que destaca por enfatizar el terror frente a lo desconocido, así pues, cuanto menos vemos al Xenomorfo en cuestión, más miedo pasamos. Menos mal que Sigourney Weaver en ropa interior ameniza esta espeluznante experiencia espacial.

Y si en el espacio no se oyen tus gritos, está claro que en medio del Ártico tampoco. Esa es la premisa de “The Thing” (1982) obra maestra de un autor excepcional, como es John Carpenter, del que no me canso de aprender aún ahora, 30 años después de su mejor época, y que nos enfrenta en esta ocasión a un alienígena que puede tomar la forma de cualquier ser vivo. El terror en su máxima expresión, haciéndonos perder toda confianza en los demás e incluso en uno mismo.

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No puedes fiarte de nadie en “The Thing”.

Si empezáramos a hablar de Carpenter este post no acabaría nunca, por lo que solamente vamos a nombrar una obra suya más: “Halloween” (1978). ¿No os parece un título acertado para acompañar la noche del 31 de Octubre? La obra madre de todos los “Slasher”, subgénero en el cual el mal agarra un cuchillo (o un gancho, o un arpón, en definitiva, algo puntiagudo) para sembrar el terror y regarlo con sangre. Os dejo una escena que demuestra su ejemplar manejo de la puesta en escena, el encuadre y la fotografía:

¿Otra? bueno venga, va, otra de Carpenter (quien quiera más aún que visite este otro post mío), esta vez una de sus obras más nihilistas y Lovecraftianas: “In the Mouth of Madness” (1994) una zambullida de lleno en la locura de un detective contratado para averiguar el paradero de un escritor de Terror desaparecido, y que se negará a aceptar la realidad, a medida que los límites de ésta con la ficción más terrorífica se vayan distorsionando, hasta convergir en uno de los finales más metafísicos de la historia del cine.

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Cuando el terror se hace realidad en “In the Mouth of Madness”.

Y si hablamos de metafísica no nos podemos olvidar de David Cronenberg, y su filosofía de la nueva carne. “The Fly” (1986) nos narra la historia de un científico que, en palabras de un amigo, arruinó su vida al dejar entrar en ella a una mujer extraordinaria y a una mosca corriente. Todos habéis visto ese capítulo de los Simpson en el que se hace referencia a esta película, solo que, aquí se trata el tema desde el nihilismo y el pesimismo de alguien que está dejando de ser humano. Además de asquerosa, es muy romántica.

Nos adentramos ahora en la década de los 90, la del nacimiento de un servidor. La época donde brillaron con mucha fuerza directores que siguen destacando en la actualidad, como Alex de la Iglesia con “El día de la bestia” (1995) y M. Night Shyamalan con “The Sixth Sense” (1999). Pero también la de otras obras que no tuvieron tanta suerte, y reposan a la espera de que alguien las descubra de nuevo, es el caso de “Interview with the Vampire” (1994) una obra de puro romance gótico vampiresco o de “Perfect Blue” (1997) todo un referente de obras posteriores que también trataron el tema del trastorno de personalidad (sobre esta última hablo con mayor profundidad en este otro post).

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A veces los rituales satánicos salen bien. “El día de la Bestia” (1995).

Acabaría aquí, en los 90, o incluso antes, ese espíritu genuino sobre lo fantástico, sobre el terror como instrumento de transmisión narrativo y no como puro entretenimiento deleble para la memoria, como lo encontramos ahora en la mayoría de películas. Pero, de vez en cuanto, aparecen obras de terror que rompen con lo establecido para destacar sobre la media y, además, consiguen ser éxitos de taquilla más o menos populares. Sería el caso de los fantasmas de nuestro querido Alejandro Amenábar en “Los Otros” (2001), del terror sueco, frío y protagonizado por niños y vampiros en “Let me in” (2008), de la moderna y espeluznante vuelta de tuerca a las historias de casas encantadas en “The Conjuring” (2013) y del pánico claustrofóbico del que caemos presos en “It Follows” (2014).

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Póster alternativo de “It Follows” (2014).

Hay muchísimas más obras de terror sobre las que hablar, pero para ir terminando y así evitar que muramos de aburrimiento en vez de miedo, voy a recomendar para los más asustadizos una serie de películas híbridas entre el terror y el humor, para los que busquen una noche de Halloween llena de diversión a pesar de los sustos:

Es el caso de la divertidísima “Zombieland” (2009) donde tienes que seguir las normas establecidas si no quieres acabar como comida de zombi, de la famosa “Trilogía del Cornetto” de Edgar Wright, con Simon Pegg y Nick Frost como protagonistas en “Shaun of the Dead” (2004), “Hot Fuzz” (2007) y “The World´s End” (2013) y de la hilarante “The Cabin in the Woods” (2013) un gamberro homenaje a todo el género terrorífico.

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La trilogía del Cornetto.

Todas ellas plagadas de zombis, fantasmas, asesinos en serie y demás fenómenos paranormales pero con un tono cómico, para quitarle hierro al asunto.

Hasta aquí esta recopilación de películas de Terror que espero que os sirva tanto para la noche de Halloween como para aquellas en las que necesitéis sentiros más vivos (o más muertos si os gusta eso de los zombis y los vampiros) a base de miedo y más miedo, ese sentimiento capaz de meterse bajo la ropa para acompañarte aún cuando te vayas a la cama.

Todas las pelis que he nombrado, en una imagen.
Todas las pelis que he nombrado, en una imagen.

Y créeme que lo hará, escondido en la oscuridad bajo las sábanas, como no compartas este blog.

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Los fantasmas de Guillermo del Toro en “Crimson Peak”.

Jessica Chastain: Más allá de La Cumbre Escarlata.

Jessica Chastain: Más allá de La Cumbre Escarlata.

“Crimson Peak” (2015) es el nuevo trabajo del director Guillermo del Toro, peculiar autor de obras donde lo grotesco y lo hermoso se confabulan para dar forma a unas historias que no siempre son del agrado de uno, para que mentir, y que sin embargo parece haber acertado con la historia de La Cumbre Escarlata.

Una historia que narra el romance gótico, espeluznante, pasional y lleno de secretos entre Edith Cushing (Mia Wasikowska) y Thomas Sharpe (Tom Hiddleston) donde los fantasmas representan, tal y como oímos en boca de nuestra protagonista, metáforas del pasado. Un cuento con fantasmas, que no de fantasmas, y con más romance que horror, como el propio Del Toro advertía en su recién estrenada cuenta de Twitter:

El objetivo último del particular director mexicano es el de “crear mundos que existen únicamente en nosotros, para el consuelo de aquellas otras personas que puedan necesitarlos”. Y bueno, hay que admitir que en “Crimson Peak” encontramos una ambientación extraordinaria, en especial en la enorme y maltrecha mansión donde suceden los hechos, una estructura que sirve como recopilación de todos los elementos que debe poseer una casa encantada, así como de aquellos asiduos al cine de Guillermo, a destacar la paleta de colores usada en la película, los tonos oscuros y pálidos en contraste constante con los rojos y azules, así como la presencia de insectos, mariposas y polillas en este caso, fundiéndose con el papel pintado de las paredes y sus tenebrosos cuadros. Como curiosidad, la cuidada escena de créditos final, toda una exaltación de la fotografía y los elementos clave de la obra:

Pero si de verdad me he lanzado a escribir sobre La Cumbre Escarlata ha sido porque en su cima se encuentra Jessica Chastain. La actriz da vida a la hermana de Thomas, Lady Lucille Sharpe, un personaje contenido en apariencia, pero lleno de excesos bajo sus capas superficiales, a los que Chastain consigue dar salida en un violento final, teñido de rojo por la sangre y la arcilla. Seguro que muchos, entre los que me incluyo, se alegrará de que protagonice sus próximas pesadillas.

Jessica Chastain posee un aura especial. Este fenómeno sobrenatural puede pasar desapercibido a ojos del que la mire a simple vista, pero es un hecho que existe aunque no haya sido demostrado científicamente por el momento. No se sabe si esta aura se debe a que la actriz tenga un punto rebelde, a que sea vegana y firme defensora de los animales y de la igualdad de sexos o a que tenga una concepción más que firme sobre el karma.

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Lo cierto es que la actriz, a sus 38 años de edad, se encuentra en el punto álgido de su carrera, habiendo estrenado este mes otra de las obras de las que hablamos en el blog: “The Martian” (2015).

Seguramente deba gran parte de su fama al papel protagonista que tuvo en “Zero Dark Thirty” (2012) donde interpretó a Maya, la agente de la CIA que dio caza a Osama Bin Laden. Este papel supuso un brutal reconocimiento para la intérprete, que consiguió llevarse el Globo de Oro a mejor actriz y una nominación al Oscar. El crítico Carlos Boyero dijo sobre su actuación que “Jessica Chastain es la Meryl Streep joven”, y ella misma me contestó por Twitter (hablamos mucho) que su papel más difícil hasta la fecha había sido este.

Pero Chastain no tuvo unos comienzos nada sencillos, su rebeldía y disconformidad a la hora de aceptar sus primeros papeles le provocó varias decepciones, cuestionándose hasta qué punto iba a comprometerse con la profesión, hasta que, nada más y nada menos que Al Pacino, la acogió como su mentor dándole un papel protagonista en “Salomé”, adaptación teatral de la obra escrita por Oscar Wilde. Existe un documental sobre el proceso teatral, titulado “Wilde Salomé” (2011).

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Disfrutar de una actriz con un talento innato tan evidente y poderoso es siempre un placer, aunque aún haya gente que la confunda con Bryce Dallas Howard. A Jessica Chastain le gustan los retos, y combina los trabajos de gran renombre con papeles en obras de menor trascendencia. Así, sus capacidades la han llevado a encarnar la ternura y el amor en su forma más pura en “The Tree of Life” (2011) dirigida por Terrence Malick, o a ser la esposa de un hombre atormentado por visiones apocalípticas en “Take Shelter” (2011) donde su personaje vive en tensión constante, debatiéndose entre la lealtad y el cariño que profesa a su marido y las dudas y el miedo que este le provoca.

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Jessica Chastain en “The Tree of Life” (2011) junto a Brad Pitt.

Más recientemente, en su filmografía destaca el trabajo con Christopher Nolan en “Interstellar” (2014) donde interpreta a Murph, una mujer inteligente, llena de fuerza y esperanza, en un claro contraste con la proveniencia de su nombre, la famosa Ley de Murphy (si algo puede salir mal, saldrá mal). También, ese mismo año, estrenó “A Most Violent Year” (2014) una película extraordinaria en la que podemos ver a una Jessica Chastain desplegando sus innegables virtudes para construir la figura de una esposa camuflada en la sombra del hogar y la copa de vino, calculadora, fría, manipuladora y más gánster que su propio marido en el film, interpretado por Oscar Isaac.

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Jessica Chastain en “A Most Violent Year” (2014).

Una actriz que desde su aparente discreción, consigue seducir al espectador, mediante su arrebatador talento, siendo a la vez una persona cercana, que demuestra tener personalidad y unos principios fuertemente forjados, como demuestran sus deseos para el futuro: Aparecer como villana en una película de 007 junto a Idris Elba, o hacer de superheroína, de las de verdad, con traje, cicatrices y escenas de acción. Lo que sí tiene confirmado es que va a trabajar con Xavier Dolan y Andrew Dominik en sus respectivos proyectos. Seguro que haga lo que haga el éxito la acompañará, como acompaña siempre a las personas que lo buscan, impulsándola a lo más alto, más allá de La Cumbre Escarlata.

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“The Martian”: La ciencia de la supervivencia.

“The Martian” (2015)

Ridley Scott, el director británico artífice de obras de culto como “Alien” (1979) o “Blade Runner” (1982) venía dejando, de un tiempo para acá, un sabor agridulce con cada una de las películas que estrenaba. Esta irregular racha llega a su fin con “The Martian” (2015) su último trabajo, estrenado el pasado 16 de Octubre en España.

La película nace como adaptación de la novela homónima del escritor estadounidense Andy Weir y cuenta la historia de Mark Watney, interpretado en la película por Matt Damon (sí, aquél al que ya hubo que rescatar en “Interstellar” 2014 y en “Saving Private Ryan” 1998) un astronauta que tras sufrir un accidente durante una misión en Marte es dado por muerto por el resto de su tripulación, siendo abandonado a su suerte en el planeta rojo.

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Son muchas las comparaciones con “Cast Away” (2000) aquella película en la que Tom Hanks naufragaba en una isla totalmente desierta, sin más compañía que un balón de voleibol llamado Wilson. Una pequeña anécdota: Tom Hanks no ganó el Oscar a mejor actor ese año (ya tenía dos por aquél entonces) arrebatándoselo Russell Crowe por su papel en “Gladiator” (2000), dirigida por…Ridley Scott.

Si bien es cierto que los paralelismos son claros, “The Martian” da un paso más allá en ambición, y la búsqueda de la supervivencia aquí no es tan “sencilla” como en una islita desierta de nada. El planeta rojo, donde no hay oxígeno que respirar, ni agua que beber (habría sido un puntazo que Matt Damon la descubriera en la peli, pero no), ni comida con la que alimentarse. Uno de los lugares más inhóspitos en los que quedarse varado, donde ni las bacterias son capaces de sobrevivir debido a la temperatura y las radiaciones.

Sin embargo, Mark Watney tiene un arma infalible: la Ciencia. Mark es astronauta, pero más importante aún que eso, es botánico, y sabe que puede sembrar patatas con su propia mierda, entre otras muchas cosas guays. Si en Náufrago el problema que se explota es la dificultad del ser humano para enfrentarse a la soledad, en “The Martian” el ser humano adquiere una dimensión menos importante. En palabras del propio Mark, durante un monólogo cargado de emotividad: “si muero, habré muerto por algo que es mucho más importante que yo”.

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La Ciencia adquiere, pues, total protagonismo en una historia que se nos cuenta de manera excelente, manejando los tiempos con muchísima precisión gracias a la estructura narrativa que hereda de la novela, y que se hace muy amena gracias al constante intercambio de escenas entre Marte, donde se consigue una fotografía espectacular durante algunas tomas aéreas, y la Tierra, donde la NASA trabaja a destajo en un plan de rescate.

Además de la supervivencia y la más que obvia temática de ciencia ficción, “The Martian” también explota el humor, la mayoría de las veces proveniente de nuestro carismático protagonista, y otras del resto del elenco, donde cada personaje aporta su granito de arena a la historia, desde una convincente Jessica Chastain como la comandante Lewis (a la que debemos que la banda sonora sea muy disco) hasta un divertidísimo Donald Glover, astrónomo de la NASA con aparición protagonista estelar.

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Jessica Chastain como la comandante Lewis

Destacar los diálogos, cargados de realismo tanto en las apreciaciones técnicas y científicas como en la manera de desarrollarse en algunos tramos de la cinta, como confirma el astronauta español Pedro Duque en esta entrevista. El tacto con el que se transmiten algunas noticias, las bromas que se gastan los miembros de la tripulación unos a otros y los intensos debates que surgen durante la toma de decisiones están conseguidos con un nivel de realismo digno de reconocimiento.

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En definitiva, una obra muy redonda, que puede pecar de “positiva” en algunos momentos, pero que le den al cinismo si es que así se consigue contar una historia de aventuras espaciales de tal calibre. Quizás no llegue al nivel de trascendencia que alcanza “Interstellar” (2014) porque no creo que sea lo que busque, y sin duda supera en realismo y emociones a “Gravity” (2013) por lo que “The Martian” se postula como una de las películas más equilibradas en cuanto a viajes espaciales se refiere. Bravo por Ridley Scott, un verdadero científico en el arte de hacer cine.

PD: En esta película sale Sean Bean y, por increíblemente que parezca, no muere, así que él más que nadie disfrutará el temazo final de los créditos: “I will survive”.

El oscuro cine de Denis Villeneuve.

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Denis Villeneuve es un director Canadiense que hace películas muy buenas. Ese es el resumen, a continuación pienso extenderme algo más, hablando sobre los que hasta la fecha, son sus trabajos más populares: “Prisoners”, “Incendies” y “Enemy”. A ver si consigo que alguno de los que leéis este post os enganchéis a su cine.

“Prisoners” (2013)

Comenzamos con “Prisoners” (2013), película que anoche vi por tercera vez, sin duda uno de los thrillers más oscuros, intrigantes y magnéticos de lo que llevamos de siglo. La he visto ya tres veces porque es una película que, aparte de destacar por su guión, tejido con esmero, posee muchos detalles a los que merece la pena prestarles atención, y que sobreviven a uno, dos, o incluso tres visionados.

Hugh Jackman es un creyente por naturaleza, un padre que solía pensar que estaba preparado para todo, menos para lo que aquí le sucede: la repentina desaparición de su hija y la mejor amiga de ésta. Jake Gyllenhaal, por su parte, es un detective obsesivo, detallista y volcado con su trabajo, que intentará encontrar a las niñas antes de que sea demasiado tarde. El resto del argumento lo tenéis que descubrir vosotros como el que visita por primera vez un laberinto, la gracia está en no saberse de antemano el camino.

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Desde un punto de vista temático, Villeneuve juega con la religión, la moral y los desgarros que éstas sufren cuando los seres humanos y sus creencias se tambalean, así como con la tortura y el abuso de menores, creando un auténtico entresijo donde todos y cada uno de los personajes que veremos en pantalla estarán rotos por dentro, guardarán oscuros secretos o se verán perseguidos por el pasado (no puedo dejar de pensar en el enigmático tic en los ojos de Jake Gyllenhaal, que lo acompaña durante toda la película).

Me veo obligado a destacar, por un momento, la fotografía de la película, brillante gracias al cuidadoso trabajo de Roger Deakins, y es que hablamos de un maestro en lo suyo, profesional elegido por otros grandes directores como Sam Mendes o los hermanos Coen. El aspecto visual de las películas de Villeneuve será un punto a favor constante en todas sus obras.

Denis Villeneuve y Roger Deakins durante el rodaje de
Denis Villeneuve y Roger Deakins durante el rodaje de “Prisoners”

Por poner algún pero, hay a quien le molesta lo excesivo del metraje, sin embargo creo que en una película tan exquisitamente pensada difícilmente sobra alguna escena, como la del maravilloso final, de un fundido a negro para el recuerdo y que guarda muchas similitudes con otro final que me encanta, el de “Inception” (2010).

Pero no quiero que os quedéis solo con esta obra, mi intención es que os pique el gusanillo. Villenueve hace cine de autor, algo peculiar, pero no es el director de difícil acceso que aparenta ser. Sus películas son duras, te golpean, pero suelen estar guiadas por instintos básicos, casi siempre del lado del miedo y las debilidades humanas.

“Incendies” (2010)

Seguramente “Prisoners” sea un acierto para todo aquel que quiera comenzar a engancharse a su filmografía, y tras verla y empaparse de sus riquezas estilísticas, tocaría ver “Incendies” (2010) un thriller cocido a fuego muy lento, hilado a través de varias líneas temporales que se irán alternando para contar la dramática historia sobre la vida de una madre y el motivo de su inquietante última voluntad. Sus hijos, Jeanne y Simon, tendrán la misión de entregar dos cartas, una de ellas a un padre al que creían muerto y la otra a un hermano cuya existencia desconocían. Ambos emprenderán un viaje al Líbano para localizarlos y encontrar respuestas.

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El desenlace final, uno de los más demoledores que este género nos haya brindado recientemente, golpea directamente al estómago, en seco, y luego, con el tiempo, irá desarrollando en ti el sin fin de sensaciones que transmite. Es lenta, y se construye como un enorme rompecabezas, pero merece la pena entrar en su juego para saborear el resultado final. Como incentivo, su escena inicial, con un temazo de “Radiohead” sonando de fondo:

Por último, y para los más atrevidos, nos encontramos con “Enemy” (2013) quizás el trabajo más arriesgado del director canadiense, y es que se trata de la adaptación de “El hombre duplicado”, novela escrita nada más y nada menos que por José Saramago.

“Enemy” (2013)

La historia sobre el hombre que mientras veía una película tuvo que darle a pause, rebobinar, play y de nuevo a pause. “Ese actor es igual que yo, joder”. Ver de repente a una persona que es clavada a ti físicamente tiene que impresionar mucho, y claro, nuestro protagonista, Jake Gyllenhaal (que aquí lo borda y por dos) tenía que investigarlo. Una película sobre los miedos más profundos del hombre hacia el compromiso, la responsabilidad y la culpa.

Habiéndome leído la novela, tengo que decir que la narrativa empleada es impecable. Incluso durante el desarrollo de la película se nos dejan más pistas que en la propia novela escrita, aunque eso sí, no serán muchas. Pero Villeneuve también quiere dejar su huella personal, y, además de ambientar la historia en la época actual, introduce en determinados momentos de la película imágenes de arañas, que se pasearán por los pensamientos y sueños de nuestro protagonista, arqueando sus finas patas, como nosotros haremos para intentar desentrañar qué es real, qué es un recuerdo.

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Puede llegar a desesperar, porque para cuando te des cuenta estarás atrapado en su tela de araña, preguntándote cómo has llegado hasta ahí, con mil preguntas taladrándote el cerebro, otras tantas posibles teorías y muy pocas respuestas.

Yo me leí el libro por una simple razón: se te mete en la cabeza. Jake Gyllenhaal se vio a sí mismo en una película, y pudo dejarlo pasar, olvidarse del tema, pensar que simplemente era alguien que se le parecía excesivamente, pero esa idea no se le debió ir de la cabeza. A mí esta película tampoco.

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“Sicario” (2015)

Para terminar, ya deberías saber que nunca es tarde para descubrir a nadie, y “Sicario” (2015), su nuevo trabajo, se estrenará a mediados de Noviembre, así que tienes la excusa perfecta para lanzarte a ver las películas de este exitoso director. Aún estás a tiempo de subirte al carro de Denis Villeneuve, que ya ha sido elegido para dirigir la secuela de toda una obra de culto como es “Blade Runner” (1982).

“Regression”: La decepción tras la histeria colectiva.

“Regression” (2015)

Nunca pensé que diría algo así, pero la nueva película de Alejandro Amenábar me ha provocado una profunda decepción. No acostumbro a escribir críticas negativas porque realmente no lo disfruto, pienso que es mucho más fácil destacar los errores de una obra que intentar rescatar los aciertos, trabajo más complejo de lo que parece en ocasiones, pero doblemente gratificante. Desafortunadamente, aquí va una de las primeras críticas negativas que escribo en mi vida, perdóname Alejandro.

“Regression” (2015) está basada en unos hechos reales acontecidos durante la década de los 90 en Minnesota. Los ritos y las sectas satánicas causaron un fuerte impacto en la población y el miedo se extendía a una velocidad alarmante, a la par que aumentaba el número de programas y libros que trataban el tema.

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Es cierto que la idea que se nos intenta transmitir no está mal del todo, que el miedo, el diablo, y los ritos satánicos como motores de la película, atraen y llegan a funcionar en ocasiones, consiguiendo algunas escenas de verdadera tensión, pero en ningún momento es reconocible estilo alguno y todo parece (sorprendentemente) cutre: una banda sonora vergonzosa, unos diálogos repletos de clichés y unas interpretaciones algo sobreactuadas (esto último puede que sea cosa del bochornoso doblaje). Aunque Ethan Hawke está bastante correcto metido hasta el fondo en su obsesiva paranoia, Emma Watson deja mucho que desear, más aún en el tercer acto de la película, donde su protagonismo en la trama se hace aún más notable.

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Ethan Hawke y Emma Watson.

Todo se queda en la superficie de un guión fallido (principal problema de la película) que aunque parece escrito con la mejor intención posible, no logra transmitir al espectador, quizás por su excesivo subrayado o por la falta de matices, el ensayo que aquí se plantea: el del miedo como detonante de la histeria colectiva. El mensaje queda tan claro desde un principio que aunque funcione durante el visionado de la película, se nos olvidará una vez salgamos del cine y volvamos a casa. Esto no ocurría en “Tesis” (1996) donde la reflexión sobre la violencia se hacía desde un punto de vista más sutil, calando al espectador hasta empaparle.

Amenábar quería hacer una película sobre el miedo, ambientada en los 90, y con el diablo como principal protagonista. El caso es que lo ha intentado, pero por desgracia, se queda a medio camino de algo que pudo ser y no fue. Yo soy de la opinión de que había una buena película en la idea inicial de “Regression”. Los directores como Amenábar, que trabajan con más libertad como autores que otros, se esfuerzan porque esa idea inicial se deforme lo menos posible hasta dar con el producto final. Esto a veces no se consigue. Otras veces, aún obteniendo el producto esperado, lo que no se consigue es la conexión con el público. Este último ha sido, como indiqué anteriormente, el principal problema que le he encontrado al thriller de Alejandro.

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Alejandro Amenábar repasando el guión de “Regression”

Esperemos que uno de los directores más talentosos que tenemos vuelva a acertar haciendo su cine, y que no tarde tanto (quizás esto le haya perjudicado y mucho) en volver a traernos algo para que podamos perdonarle.

¡¡¡PD CON SPOILER!!!: También puede ser que nosotros mismos hayamos sido sugestionados mediante una regresión pasiva durante años, a la espera del nuevo thriller de terror de Alejandro Amenábar, y que esta película sea una obra maestra metafísica sobre cómo el ser humano se deja llevar, arrastrado por la histeria colectiva. Pero realmente, no lo creo.

Irrational Man: En busca de la dignidad del hombre.

“Irrational Man” (2015)

No sé si han sido mis bajas expectativas, que preparándome para el encontronazo con un trabajo mejor de Allen, me habían predispuesto para algo peor (estilo “Magic in the Moonlight”, 2014) o si ha influido que por fin haya podido ver, por primera vez en el cine, una película en VOSE, pero “Irrational Man” (2015) me ha parecido una película fantástica.

Woody Allen nos narra la historia de un famoso profesor de Filosofía, Abe Lucas (Joaquín Phoenix), que llega a un Campus nuevo para dar clases durante el verano. El romántico profesor, atormentado tanto por su pasado como por su propia existencia y dependiente del Whisky de Malta, tropezará durante su autodestrucción con Jill Pollard (Emma Stone) una brillante alumna de su clase.

Emma Stone y Joaquín Phoenix
Jill Pollard (Emma Stone) y Abe Lucas (Joaquín Phoenix)

Nuestros protagonistas, complejos, interesantes y estupendísimamente interpretados, son uno de los puntos fuertes de la película. Joaquín Phoenix se inventa un recurso interpretativo nunca visto hasta la fecha: su barriga cervecera, y Emma Stone sigue siendo esa niña pelirroja pegada a unos ojos verdes llena de talento.

Destaca el tono intermedio entre el thriller y la comedia negra, evocando a “Crimen y Castigo” de Dostoievski, y un guión pensado, calculado y escrito con la finura y el tesón del que es una leyenda viva en esto del séptimo arte, donde cada línea rezuma reflexiones filosóficas e inquietudes propias de todo ser humano: la búsqueda del sentido de la vida, la verdadera razón de la moralidad, el peso del azar o la muerte. Todos estos elementos consiguen crear una historia cojonuda, donde los ya típicos paseos y las charlas iniciales dan paso, casi de manera inesperada, al acto criminal, y posteriormente al desarrollo de sus consecuencias. El azar, como ya hiciese en “Match Point” (2005) vuelve a hacer acto de presencia para redondear el film. Cuando el director americano acierta de este modo, te alegras de que nunca se canse de rodar y desarrollar sus maravillosas ideas.

Woody Allen en el set de rodaje con Joaquín Phoenix.

Por poner algún punto negativo, he echado de menos un par de cosas. La primera, un poco más de humor en algunas situaciones cuyo disparate lo pedía a gritos, y la segunda, algo de silencio, ese silencio que vale oro en las obras de teatro. Si bien es cierto que el abuso de la voz en off, en este caso, está más o menos justificado si analizamos en frío la personalidad de nuestros protagonistas, incapaces de detener en ningún momento el embrollo que causan sus ideas y conjeturas.

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Para terminar, y poniendo de manifiesto que el azar rige en ocasiones nuestras vidas (lo encontré anoche de casualidad, gracias a mi novia, después de ver la película) os dejo un texto de Jose Luis Sampedro que a Abe Lucas le habría gustado mucho:

“…en cuanto a la dignidad, precisaré ante todo que por ello entiendo el talante y el comportamiento que dan sentido humano a lo que la vida arroja sobre nosotros. No podemos evitar la agonía, ni la desgracia, ni el súbito enriquecimiento, ni tantas cosas buenas ni malas, como no podemos evitar situaciones en las que hemos de tomar una decisión entre varias posibles. Pero sí podemos afrontar todo esto convirtiendo lo azaroso en algo insertable en nuestra biografía, congruente con lo que somos: casi me atrevo a decir, como si naciese de nosotros lo que nos ha sobrevenido.

            Hacerlo nuestro, desprendiéndolo del azar, como algo que «tenía que sucedernos», es hacer lo humano. Para mí eso es la dignidad. Con ella somos casi creadores –incluso aprovechando lo imprevisto- de ese «hacerse lo que se es» en que consiste vivir…”

PD: No dejéis de ir al cine en VOSE si tenéis la oportunidad, disfrutar una actuación con todos los matices que ofrece la voz original es maravilloso.

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